DeSeCo

A finales de la década de los 90, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) lanzó el proyecto denominado DeSeCo (Definition and Selection of Competencies). Su objetivo era proporcionar un marco conceptual sólido que estableciese los objetivos que debía alcanzar cualquier sistema educativo que pretendiera fomentar la educación a lo largo de toda la vida. El proyecto trataba de dar respuesta a la siguiente cuestión: ¿qué competencias personales se consideran imprescindibles para poder afrontar los retos de la sociedad del S. XXI?

DeSeCo define las competencias básicas como conjunto complejo de conocimientos, habilidades, actitudes, valores, emociones y motivaciones que cada individuo o cada grupo pone en acción en un contexto concreto para hacer frente a las demandas peculiares de cada situación.

Una competencia es la capacidad para responder a las exigencias individuales o sociales o para realizar una actividad o una tarea (…) Cada competencia reposa sobre una combinación de habilidades prácticas y cognitivas interrelacionadas, conocimientos (…), motivación, valores, actitudes, emociones y otros elementos sociales y comportamentales que pueden ser movilizados conjuntamente para actuar de una manera eficaz. (OCDE, proyecto DeSeCo, 202, p. 8).

Así, se consideran competencias fundamentales aquellas competencias imprescindibles que necesitan los seres humanos para hacer frente a las exigencias de los diferentes contextos de su vida como ciudadanos. Así, pues, son importantes para muchas áreas de la vida y contribuyen al buen funcionamiento de la comunidad social. Frente a otros proyectos, DeSeCo no pretende fijar competencias profesionales o educativas, ni estándares de resultados de aprendizaje, sino competencias para la vida en un ciudadanía bien educada, de ahí que se consideren «claves». Esta misma orientación es la que presenta la Comisión Europea (2004), quien determina que ser competente supone «utilizar de forma combinada los conocimientos, destrezas, aptitudes y actitudes en el desarrollo personal, la inclusión social y el empleo». El programa PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos) (2006) nos dice, igualmente, que la competencia se demuestra cuando «se aplican los conocimientos adquiridos a las tareas y retos cotidianos y a los entornos extraescolares, previa valoración de distintas opciones y toma de decisiones». Las competencias genéricas o fundamentales son, pues, imprescindibles en la sociedad actual.

DeSeCo estableció tres grandes categorías de competencias:

  • Uso interactivo de diferentes herramientas: usar el lenguaje, los símbolos y el texto; utilizar el conocimiento y la información; usar la tecnología.
  • Interacción social en grupos heterogéneos: relacionarse bien con los demás, habilidad para cooperar o trabajar en equipo, gestionar y resolver conflictos, ser capaz de desenvolverse en sociedades cada vez más diversas y pluralistas, de empatizar y ponerse en el lugar de los demás, de manejar las propias emociones y de promover el capital social.
  • Autonomía: actuar dentro del contexto más grande, formar y poner en práctica planes de vida y proyectos personales, defender y afirmar los propios derechos, intereses, límites y necesidades.

A partir de ahí, fijó las que considera competencias claves o básicas para cualquier individuo:

  • Comunicación en lengua materna.
  • Comunicación en una lengua extranjera.
  • Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología.
  • Competencia digital.
  • Aprender a aprender.
  • Competencias interpersonales y cívicas.
  • Espíritu emprendedor.
  • Expresión cultural.
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